(Aparecido originalmente en EITA, Septiembre 2010)

Hacia Febrero de 1998 el gastroenterólogo británico Andrew Wakefield, en una conferencia de prensa en el Royal Free Hospital de Londres, anunció las conclusiones de un estudio sobre la Vacuna Triple Viral (sarampión, rubeola y paperas, conocida como la MMR por sus siglas en inglés): había descubierto, junto a sus colegas, un síndrome que aparecía 6 días luego de la vacunación desarrollando una grave inflamación intestinal. Esto había sido cotejado en 8 de los 12 niños con los que contaba la muestra de su estudio.
Ese mismo día la revista The Lancet publicaba un artículo de Wakefield sobre el tema.

Lo que habría de causar revuelo sería un punto específico del estudio: 9 de los niños del estudio sufrían de autismo, el cual se había presentado entre 1 y 14 días luego de la vacunación. Según Wakefield la vacuna (especialmente la del sarampión) dañaba el intestino permitiendo que proteínas nocivas ingresasen al torrente sanguíneo, accediesen al cerebro provocando un daño neuronal que, como consecuencia, producía el autismo.

No importaron las demostraciones que diversos científicos trataron de esgrimir oponiéndose a Wakefield, entre ellos Nicholas Chadwick, bioquímico que trabajaba con éste, y que había realizado biopsias de intentisnos de 12 niños autistas buscando rastros de sarampión dejados por la MMR sin encontrar nada. La psicosis colectiva estaba ya instalada y las tasas de vacunación de MMR cayeron a menos de 80% en Inglaterra y Estados Unidos causando un margen de mortandad insólita hasta hacía algunos años: niños fallecidos a causa del sarampión y de la rubéola.

Como si fuese poco, en julio de 1999, la Academia de Pediatría de Estados Unidos y el Servicio de Salud Pública de este país emitieron un informe sobre el timerosal (un conservante que contienen muchas vacunas y derivado del etilmercurio) advirtiendo que podía causar daños cerebrales. Fue corto el lapso para que esto se fundiese con la teoría de Wakefield (aunque la MMR no utilizara dicho componente entre la lista de sus conservantes).

El fraudulento Informe Wakefield ha sido puesto al descubierto, con rigurosas pruebas científicas, por el Dr. Offit en su libro: “Los falsos profetas del autismo”.

Por otro lado:

Una investigación del periodista británico Brian Deer, publicada en The Sunday Times de Londres, reveló que los chicos que Wakefield describiera en el estudio de The Lancet no habían acudido a su hospital simplemente para recibir una vacuna. Por lo menos cinco de ellos eran clientes de un abogado que trabajaba en un caso contra fabricantes de vacunas, argumentando que MMR había causado el autismo de los niños.
Además, dos años antes de dar a conocer su artículo en the Lancet, Wakefield había recibido 55.000 libras esterlinas de la organización británica Legal Aid Board, que apoya investigaciones relacionadas con demandas legales. Tras reunirse con Deer, Richard Horton, editor de The Lancet, declaró a la prensa británica: “De haber sabido lo que hoy sabemos, no habríamos publicado la parte del artículo que hace referencia a MMR… Hubo serios conflictos de interés”. El 6 de marzo, 10 de los 12 coautores de Wakefield se retractaron formalmente de la sugerencia hecha en el artículo en torno de la vinculación de MMR y autismo. (http://www.elargentino.com/nota-32044-Anatomia-de-un-escandalo.html)

Lo que ocurre es bastante más simple: los rasgos más saltantes de los Transtornos del Espectro Autista suelen aparecer (por cuestiones del desarrollo) aproximadamente en la edad en que se suelen aplicar vacunas: hubieran aparecido de todos modos.

Como dice Theo Peeters, es lamentable que exista, frente al autismo, “un mercado de la desesperanza”. Así, los padres, en estas épocas de post-modernidad y new-age, son estafados por teorías como ésta, dietas semi-funcionales, electromagnetismo, terapias “eclécticas”, teorías sobre los niños “índigo” y de “cristal”, etc.

La causa del autismo no es el mercurio ni la MMR, se trata de un desorden genético y cerebral que aparecería bajo cualquiera de las circunstancias en el desarrollo de este tipo de niños. Se nace siendo autista y no se trata de una enfermedad sino de una “condición de vida”: nadie se vuelve autista.

Como señala el Autism Research Centreel autismo es un espectro de condiciones neuroambientales caracterizado por dificultades en el desarrollo de relaciones sociales y habilidades para comunicarse y la presencia de intereses inusuales y fuertemente restringidos y comportamiento repetitivo.

Este debate -el de las vacunas- al menos ha sido cerrado. Los tribunales, basados en informaciónverdaderamente científica, ya lo han hecho.

Lo que nos resta es encarar la problemática mediante propuestas serias y comprobadas, en defensa de la Neurodiversidad. Nuestro siguiente artículo supondrá una revisión de la efectividad de los diferentes enfoques propuestos para el TEA frente a los llamados enfoques “alternativos” y “eclécticos”.

2 comentarios sobre «EL FRAUDE LA RELACIÓN VACUNAS – AUTISMO»

  1. Brenda N. Basabe Martínez

    Se nace siendo autista, así como yo nací siendo asmatica y alergica a ciertos alimentos. Y no porque me dieran alergia mi mama monto una campaña en contra de esos alimentos, que son comunes y todo el mundo los come. Mi realidad no necesariamente es la realidad de los demas.
    Se nace siendo autista. Es una condicion genetica que tiene sus «triggers» en el medioambiente. Puede ser cualquier cosa en los alimentos, en el agua o en el aire, nadie sabe con certeza. Muchas personas deciden evitar las vacunas pensando que ese puede ser el «trigger». Pero se nace siendo autista y se puede evitar las vacunas por tantear, pero el «trigger» puede ser mas de una cosa, cualquier cosa. Recuerdo, cuando comencé a tener mis sospechas sobre mi bebé, que hoy cumple 15 años, que mis primeros pensamientos fueron: «¿qué hice mal?», pensando que quizás no cuidé bien mi embarazo, que quizás trabajé mucho o no me alimenté bien o no canalicé mejor las emociones hormonales. Pasaron muchos años y sin buscar ayuda para darme cuenta que no hice nada mal porque existe mas desinformación promoviendo remedios y terapias fatulas a costa de la deseperacion y el sufrimiento de los padres y cuidadores que verdadera informacion con base cientifica con el solo fin de educar. Sofia venia al mundo siendo ella. De lo que sí me puedo sentir orgullosa es que mis sentimientos de culpabilidad y mi posible depresión no obstruyeron la visibilidad de los caminos y las desiciones que se tenian que tomar. La intervención temprana es fundamental y clave. Sofia necesitaba ayuda y ahi estábamos mamá y papá para hacer todo lo que se tuviera que hacer para ayudarla a entender su medioambiente. Sofía es autista. Tambien me tomó tiempo decirlo así. Siempre decía que Sofía tiene autismo y eso no es lo correcto. Sofia es autista como tambien es puertorriqueña, es una niña, le gustan los animé, los legos, los rompecabezas y las papa con nuggets. Hace un tiempo me dijo que quiere ser vegetariana y no me dejo matar un grillo que entró a la casa. Lo cogió, lo sacó afuera y lo puso en un tiesto como si fuera un bebé a su cuna. Sofia con sus movimientos esterotipados, su aun dificultad en la comunicacion y las interacciones sociales, es bien independiente, líder, aboga por los demas y los animales y es bien juiciosa.
    Se nace siendo autista. Lo importante es darles el apoyo que necesitan y continuar abogando por la neurodiversidad. Sobre las vacunas, por su puesto son un mercado y un gran negocio, como lo es todo en la economia capitalista, incluso la vitamina C por la que tanto abogan muchos. Elizabeth Arden vende unas capsulas con vit C para el rostro y cuestan como $80. Todo lo relacionado a la salud es un gran negocio porque nadie quiere enfermarse, ni envejecer ni morir. Porque sea un negocio no significa que no funcione. En la economia capitalista en efecto lo que funciona tiene demanda y si tiene demanda se capitaliza. Y los que quieren competir tambien utilizan el desprestigio hacia la competencia como propaganda. El descubrimiento de las vacunas es uno de los acontecimientos mas exitosos en la historia de la salud pública, con sus tropiezos. Pero esos tropiezos han sido mas por la ambición capitalista acaparadora de riquezas y corrupción. Eso es lo que verdaderamente ha costado vidas.

    1. Totalmente de acuerdo. Gracias por comentar.

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