Frecuentemente, se nos pregunta: ¿qué enfoque tiene EITA? ¿Qué tipo de «terapias» hacen?

El enfoque de EITA parte de una profunda reflexión filosófica y ética -siempre en constante renovación- sobre lo que es el autismo y el trabajo con personas autistas.

El autismo no es una enfermedad ni un trastorno sino una condición de vida con la cual se nace y que supone un neurodesarrollo atípico. A diferencia del cerebro neurotípico (el de la mayoría poblacional) éste está mucho más preparado para las actividades que requieren una mayor capacidad de sistematización de acuerdo con sus motivaciones profundas. Su tipo distinto de comprensión de la interacción social y de establecimiento de la empatía, hacen que encuentren dificultades para comprender el funcionamiento de la sociedad neurotípica. Esta levanta serias barreras para su determinación, autonomía y acceso a la calidad de vida.

Así, nuestro enfoque se encuentra dentro del paradigma de la neurodiversidad, en cuanto se señala que existen diferentes tipos de configuraciones cerebrales (neurotipos) y ninguno es mejor o superior a otro, cada uno presenta talentos y dificultades que deben ser superadas mediante los apoyos correspondientes. Consideramos ante todo la dignidad de la persona autista en cuanto no buscamos “normalizarlos” ni que dejen de serlo, sino que accedan a vivir de manera plena a sus proyectos de vida particulares.

Para nosotros, las personas autistas son sujetos con los que trabajamos brindando comprensión y apoyos y no objetos que puedan ser mirados a través de un “tratamiento” predeterminado.
Buscamos superar en enfoque médico y de la patología en nuestro acercamiento. Por ello:
1. No son “pacientes” sino “participantes”.
2. No hacemos “diagnósticos” sino “detecciones”.
3. No brindamos “terapias” sino “acompañamientos”, «intervenciones», en los que buscamos crear lazos de empatía, escucha, comprensión y acción.

Para realizar nuestro trabajo planteamos y utilizamos herramientas psicoeducativas que permitan a la persona autista y sus cuidadores:
1. Comprender su condición y el respeto a sus diferencias.
2. Comprender las particularidades de su entorno y las habilidades sociales neurotípicas para poder interactuar con el entorno y aprender a protegerse.
3. Comprender sus procesos de aprendizaje y posibilitar su aprendizaje con satisfacción.
4. Brindar la orientación a las escuelas, centros de estudio y de trabajo y demás entornos para realizar las adecuaciones y apoyos necesarios para el desenvolvimiento pleno de la persona autista.
5. Poder realizar un proyecto de vida propio en base a la autonomía, determinación y acceso a los apoyos pertinentes.
6. Trabajar por el empoderamiento de la persona autista, reconociendo y garantizando el acceso a sus derechos ciudadanos, considerando y respetando toda forma de diversidad y pluriculturalidad.

Buscamos y trabajamos por la generación de una convivencia respetuosa entre todas las formas de neurodiversidad y por los derechos humanos de la persona autista.

Por todo ello nuestro trabajo no se resume en un «método» o «terapia» sino en una comprensión profunda filosófica y ética de la persona autista y los apoyos necesarios para cada cual considerando su individualidad, su dignidad y su desarrollo pleno.

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3 comentarios sobre «La filosofía EITA»

  1. Aurora León

    Aplaudo el enfoque con el que aborda a los participantes autistas. Orgullo Peruano, en mis clases de Acompañamiento terapéutico lo menciono De Reaño como un referente a seguir en este tema.
    Saludos desde Buenos Aires 😁

  2. Reyna Boggiano

    Excelente equipo con un enfoque realista que ve a través de los ojos y el cerebro de la persona autista; lo acompaña, sugiere, apoya, desarrolla sus capacidades sin presiones y a la par, participa activamente en la Sociedad en la dura lucha de la aceptación por el mundo neurotípico.

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