Cuando comencé a trabajar oficialmente en el mundo del autismo, hace ya diecisiete años, no existía un lugar donde pudiera nombrarme como autista, un espacio para acceder a mi propia identidad. De cada diez autistas, nueve eran hombres y solo una, mujer; aún persistía el diagnóstico de Síndrome de Asperger, siempre elusivo para mí; incluso en el CIE-10 el autismo se pensaba únicamente en la infancia. En aquel entonces, yo, que me sabía distinto desde el primer destello de la memoria, no encontraba todavía mi tierra litoral. “No se me notaba” y, probablemente, para muchos, “no se me nota” aún. El autismo, en ese tiempo, era algo que debía notarse, y mucho.

Bea Sánchez describe, con impecable destreza, las relaciones, intersecciones y formas de existir entre el autismo, las altas capacidades y el déficit de atención a través del hilo del camuflaje; narra el porqué y el cómo de quienes llegamos tarde; teje una historia de vida que es, también, la suya. Por ello, siendo un libro académico, selecto, es además un ensayo cálido, palpitante, vivo.

Hasta ahora, los procesos de camuflaje se han descrito principalmente para el autismo y, puntualmente, en las mujeres. Este libro completa lo dicho hasta ahora, pero enfatiza cómo el fenómeno mismo del camuflaje contradice los estudios sesgados y la mala psicología sobre el autismo. Así, camuflar demuestra la existencia de una teoría de la mente, rebate el prejuicio sobre el autista encapsulado, desentraña cómo nuestra percepción del detalle nos vuelve maestros copistas y evidencia ese aparente éxito para ocultar lo sensorial y la expresión natural de nuestras formas, como una búsqueda desmedida de adaptarnos al mundo donde, finalmente, fracasa la vida autista.

Explica también el mundo de las altas capacidades intelectuales (ACI), territorio donde existen más suposiciones que comprensión genuina. Bea Sánchez, especialista en este campo, nos muestra el yerro de quienes creen, llanamente, en una vida más fácil, sin complicaciones, para este neurotipo. Nuestra sociedad normativa estandariza, homogeneiza y señala acusadoramente cualquier desafío a los límites percentilares, a uno u otro lado de la gráfica. La rareza, a la postre, se penaliza con el ostracismo. Adviene, entonces, “el dilema de la elección forzada” donde, como Sánchez explica, el individuo dotado debe elegir qué hacer: ¿satisfago mi impulso a la excelencia o logro alcanzar la intimidad con mis compañeros? La máscara será, entonces, la del bajo rendimiento, el ocultamiento de los dones. En una cultura donde quien destaca intelectualmente es un pedante o un nerd, a diferencia de logros que sí pueden lucirse, como los deportivos.

El TDAH parece ser un convidado sospechoso en este libro, y la propia autora nos advierte sus reparos iniciales en incluirlo. Casi no existen estudios en torno al camuflaje en la atención divergente. En la vida cotidiana tampoco nos “suena” dicha posibilidad ni la consideramos probable, como sí lo hacemos para el autismo y las altas capacidades. Sobre lo atencionalmente divergente o TDAH (Bea lamenta el escaso acuerdo existente que reemplace aquel vergonzante encadenamiento de siglas: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), se privilegia la figura del distraído o del hiperactivo antes de lo esencial: el desafío es regular la atención, no la falta de esta (el hiperfoco en sus temas de interés llega a ser notable), donde el problema principal es la motivación. A través de una serie de estrategias se buscará contener el impulso, el movimiento; la persona buscará ocultar también esa mente hiperactiva, al precio de silenciar la curiosidad y la creatividad.

En mi opinión, un punto central de este libro, uno de sus mayores destellos, lo constituye la relación entre el camuflaje y las funciones ejecutivas. Estas son un conjunto de procesos cognitivos que permiten planificar, organizar, iniciar, supervisar y regular conductas y pensamientos para alcanzar metas. Luego, si una meta es adaptarse al entorno pasando lo más desapercibido posible (en relación con las propias diferencias), el camuflaje exitoso presupone un despliegue de funciones ejecutivas usadas plenamente. Contra la creencia popular, no sólo una persona con ACI tendrá una buena regulación ejecutiva, sino que, contando las más o menos duraderas victorias del camuflaje en autistas y TDAH, debemos considerar porcentajes de sus individuos donde las funciones ejecutivas se encuentran intactas, contrariamente a la creencia clínica común. De esta manera, un grupo de autistas y atencionalmente divergentes podrán compensar, según su objetivo, utilizando sus fortalezas para capear los desafíos.

“Pues no se te nota”, frase mezcla de consuelo e invalidación para muchos autistas adultos con diagnóstico tardío. Letanía que enfrentamos a diario. Como la supuesta “moda” de autistas espontáneos, como si alguien, por mero antojo, expusiera su identidad a las violencias pasiva y activa del cotidiano. Estamos muy lejos, en el mundo, de llegar al diagnóstico pleno de autismo. Ojalá estuviésemos en un sobrediagnóstico, porque implicaría haber llegado ya a todos quienes, por justicia, lo requieren. Seguirán apareciendo más adultos autistas: tenemos al menos una generación perdida, naufragada en la estrechez de los parámetros de antaño. El libro de Bea Sánchez no solo va muy por delante de los criterios vacilantes y la medianía del sistema clínico actual: es una obra llena de significado para quienes buscábamos un sentido al extrañamiento de nosotros mismos.

Es un libro fundacional para quienes se descubren cerca de sí, lejos de la felicidad buscada en otra parte, atreviendo una historia: la propia. Este libro acoge la voz encontrada y la buscada; es testimonio y profecía, ciencia y vida autistas. Un faro para el encuentro y el retorno a casa, para comenzar, finalmente, la vida.

Pueden conseguir ya en preventa la segunda edición de este libro.

Por Ernesto Reaño

Hola a todos y todas, soy psicólogo y lingüista. Estudié psicología clínica en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Hice mi máster en Ciencias del Lenguaje por la Sorbonne Nouvelle Paris – III (Francia). Empecé mi doctorado en Ciencias del lenguaje en Université de Limoges y la Université Sorbonne Nouvelle Paris - III (Francia). Actualmente estoy haciendo mi tesis doctral en la Universidad de Zaragoza. Desde el 2008 en que regresé al Perú, me a la investigación, diagnóstico e intervención en Autismo. En el 2009 fundé el Equipo de Investigación y Trabajo en Autismo (EITA). Doy conferencias, seminarios y talleres en el Perú y en el extranjero y he sido profesor universitario. En el 2007 escribí el libro “El retorno a la aldea. Neurodiversidad, autismo y electronalidad.” En el 2023 escribí "¿Qué es el autismo? Reflexiones desde el paradigma de la neurodiversidad". En el 2025, "El amor autista. Pasión, afecto, amistad y espiritualidad autistas". Fui invitado a la ONU el 2 de abril de 2019 en el marco del día mundial de concientización del autismo “Tecnologías de asistencia, participación activa” como ponente en el panel “Comunicación: un derecho humano”.

2 comentario sobre ««Pues no se te nota» de Bea Sánchez.»

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