Vivimos en una cultura del inmediatismo, qué duda cabe. Queremos respuestas que no supongan un trabajo, un proceso. Queremos el producto, no la producción. Queremos uniformizar, queremos comprar en serie. Queremos un acto mágico, una frase motivacional, una pastilla. Un tip.

Muchas veces me veo enfrentado a preguntas, en foros abiertos, del tipo: “mi hijo es autista, tiene 5 años, cómo puedo hacer que deje el pañal?” Lo primero que pienso es “no sé”. ¿Cómo podría saberlo sin conocer a la persona de quien se me pregunta?

Hay, al menos, dos creencias detrás de estas preguntas:
1. Todos los autistas, en principio, son iguales. Deben haber, entonces, recetas sobre qué hacer ante cada dificultad.
2. Un “especialista” en autismo es una suerte de mago que tiene todas las respuestas, inmediatas, que «arreglarán» el problema.
Hay, entonces, al menos, dos reflexiones ante esas creencias:
1. Cada autista es único. Cada cual tiene una historia, deseos, aspiraciones. Cada uno tiene una personalidad. No son artefactos que se malogran y para los cuales tenemos un repuesto (un tip). Detrás de cada dificultad hay un contexto: sensorial, familiar, escolar, etc. No hay respuesta sin conocer el perfil sensorial, cognitivo y afectivo y su relación con el entorno en cada autista. El autismo es identidad, no uniformidad. ¿Usted conoce un neurotípico igual a otro?
2. El lugar de saber y poder que se le da al “especialista”. Uno puede saber del autismo en general. Quien sabe, realmente, sobre un niño o niña, son sus cuidadores. Para poder trabajar, el “especialista” necesita especificar ese conocimiento general con la persona en particular, para ello requiere del saber genuino que poseen los cuidadores. Y esto implica un trabajo conjunto y profundo, de ayuda mutua: cuidadores, escuela-espacios, participante, “especialista”. No es magia.

No, no puedo darle un tip. Pero puedo ayudarle a comprender esa dificultad si usted me ayuda a entenderla, si usted comparte su saber. Puedo, podemos hacerlo, sobre todo, si no dejamos fuera a aquel de quien hablamos, su hijo, hija. Sabiendo que la respuesta está en él y hacia él retorna comprendida, trabajada.
No puedo darle un tip. Conozcámonos, miremos, re-conozcamos y hagamos juntos.

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