La semana pasada hice una publicación en Facebook con la siguiente imagen:

¿NIÑE?

Una ola de críticas, como suele suceder ante la «e inclusiva», arreciaron y el mensaje de la imagen (si se pasó de la «e») quedó relegado. Tuve que bloquear muchos comentarios que incluían insultos y difamaciones (curioso que quienes exigen un clima de respeto y convivencia para sus familiares autistas incurran en discriminación e intolerancia hacia otros grupos).
Sólo quiero anotar algunas reflexiones:

  • El uso de la «e», en el llamado lenguaje inclusivo, no pretende generar un cambio gramatical. Es un recurso retórico, busca algo; en este caso señalar las desigualdades de género en la sociedad. Decir «todes», por ejemplo, incluye a las identidades de género masculinas, femeninas y no binarias. Usar la «e» tiene que ver con mostrar que algunas identidades no están representadas realmente en la sociedad más allá de que se diga que el masculino plural («todos», para este caso) ya las incluye. Es poner un énfasis, no busca que alguien hable diferente si no desea hacer esta distinción. (Para una mayor reflexión sobre esto, remito al libro «La lengua en disputa», de Beatriz Sarlo y Santiago Kalinowski).
  • Para la generación de mi hija (12 años), hace ya algunos años me di cuenta que «niños» no representa necesariamente a las «niñas». Por ejemplo ante el cartel de una piscina «entrada para niños», no es infrecuente que una niña pregunte «¿y la entrada para niñas?»
  • Quienes dicen que palabras como «niñe» no están en la RAE, tendrían que revisar cuántas palabras que usan en el habla cotidiana no existen en el diccionario. Un diccionario no es un catecismo de cómo hablar, simplemente es un registro de las palabras que usan los hablantes en determinado momento. Y son enormes los usos populares que no están consignados.
  • Quienes dicen que el uso de la «e» destruye el idioma, tendrían que hacer un examen de conciencia de su propio uso de la lengua y si privilegian un habla culta en situaciones orales o escritas en su día a día.
  • Ningún grupo minoritario logra imponer por la fuerza un uso del lenguaje, salvo que la mayoría lo adopte.
  • El hecho que el uso de la «e» genere apasionadas polémicas e incluso violentas reacciones, pone de manifiesto, justamente, un tema político y no del lenguaje: el miedo e incluso el odio hacia lo distinto, lo diferente. Si algo no me representa simplemente no lo uso; el ataque reafirma la importancia de seguir hablando sobre este tema, es denunciar las fobias sociales hacia posibilidad de lo distinto.
  • Plantear el tema de las identidades divergentes y no binarias en relación al autismo es fundamental. Las personas que no se identifican con el género asignado al nacer tienen entre 3 a 6 veces más posibilidades de ser autistas que las personas que sí se identifican con su género. Hay mayor diversidad de género en autistas que en neurotípicos. Ver un buen resumen aquí. Tenemos también que casi el 70% de autistas afirman ser no-heterosexual.

En resumen, si a usted le ha afectado ver «niñe» y le hace sentido lo que he planteado, trate de verlo como «niñez». Si aún así le molesta le pido considerar que cualquier fobia a la diferencia es contraria al espíritu de la neurodiversidad. Si usted cree que debo actuar o pensar de otro modo, sepa que obro de acuerdo con los hechos y mi conciencia.
Continuemos.

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