Decía Napoleón: «Para hacer la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y más dinero. Hay guerras más baratas pero se suelen perder». Pensaba esto al leer sobre la nueva estrategia para el autismo en Inglaterra. Esta supone invertir alrededor de 75 millones de libras esterlinas para los siguientes cinco años, enfatizando en:
– Encontrar formas de reducir los tiempos de espera para el diagnóstico de niños y jóvenes.
– Mejorar los tiempos de espera y la calidad del diagnóstico y post-diagnóstico en adultos .
– Aumentar la comprensión pública del autismo implementando una iniciativa nacional a largo plazo.
– Proporcionar £ 18,5 millones para evitar que las personas autistas tengan alguna crisis de salud mental y £ 21 millones a las autoridades locales para ayudar a quienes estén en hospitales de salud mental a regresar a la comunidad.
– Mejorar la comprensión sobre el autismo capacitando a profesionales de la educación, autoridades laborales y personal de primera línea en el sistema judicial.

Evidentemente, no estamos en una guerra contra el autismo sino contra la desidia, a favor de mejorar la calidad de vida de los autistas. Esta se da mejorando los accesos a servicios de detección, educación, salud y empleo con personal capacitado en autismo que brinde los apoyos y ajustes necesarios para cada persona, considerando una sociedad concientizada en el respeto y la convivencia. Y para lograr todo ello se requiere dinero, dinero y más dinero. No disponer de él explica por qué perdemos continuamente la batalla en dar servicios adecuados y espacios que se traduzcan en notables mejoras del bienestar en la población autista.

En nuestro país, el presupuesto destinado al trabajo en autismo es inexistente. Es una labor perdida de antemano. Es, como decíamos en otro artículo, cuestión de «suerte», el autista no tiene derechos, tiene «suerte», si la tiene.

Sin políticas públicas, sin presupuesto, sin ajustes razonables ni profesionales capacitados, entre «buenismo» y demagogia azul, 300 mil autistas peruanos ven perdida la batalla por su bienestar todos los días.

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