Hace unos días escribí sobre el lenguaje patologizante, derivado del modelo médico respecto del autismo. Subrayando esta idea, desde el paradigma de la neurodiversidad, demos una mirada rápida a la forma como se describe el autismo en el DSM 5:

Ejemplo de lenguaje patoligizante sobre el autismo 1.

Desde el momento en que un manual diagnóstico hace la oposición entre «normalidad» y «trastorno mental», sabemos que es el tipo de cerebro neurotípico y su expresión el que será considerado como medida de lo deseable. Es parte de una concepción capacitista de los seres.
En el punto A encontramos la palabra «déficit» y «síntoma», en alusión a un funcionamiento mental considerado como defectuoso. «Déficit» alude a algo faltante y «síntoma» a los fenómenos que acompañan a una enfermedad. Así, el cerebro/mente autista es considerando como algo incompleto respecto del neurotípico y esta incompletud está dada por algo que tiene sus raíces en la patología.
En el punto 1, la reciprocidad social en el autismo es descrita con los siguientes adjetivos: «anormal», «fracaso».
En el punto 2, las conductas pragmáticas son descritas con los adjetivos: «anomalías» («anormalidades», en el original en inglés).

Ejemplo de lenguaje patologizante sobre el autismo 2.

En el acápite B, notamos que los puntos del 1 al 4, que grafican la manera como se comporta la mente autista, son penalizados desde la noción del trastorno. A saber:
1. Las estereotipias o «stims», son expresiones adaptativas de la mente autista respecto a situaciones que los emocionan mucho o causan ansiedad.
2. La insistencia en patrones tiene que ver con la predictibilidad que una mente altamente sistemática necesita para funcionar adecuadamente.
3. Los intereses en el autismo nos son «restringidos» sino «profundos, y son expresión de una mente con gran capacidad de hiperfocalización selectiva de acuerdo a temas predilectos.
4. La híper o hipo sensorialidad es parte de algunas personas autistas y tiene que ver, también con un tipo de procesamiento cognitivo «monotrópico», es decir, un procesamiento en detalles. Las personas autistas procesan desde las partes hacia el todo (a diferencia de los neurotípicos), esto explica las sobrecargas sensoriales, por ejemplo, o que las demandas para hacer más de una actividad a la vez, los saturen.

Esta exposición no exhaustiva del lenguaje del DSM 5 respecto del autismo nos deja las siguiente conclusiones:
1. Al estar el autismo, en un manual psiquiátrico, se encuentra bajo la mirada patologizante del modelo médico respecto de lo «normal» vs. lo «anormal».
2. El funcionamiento de la mente autista es descrito como «deficitario» en relación al neurotípico.
3. El funcionamiento propio de la mente autista es descrito negativamente para todos sus propósitos.
4. Se penaliza como «trastorno» las formas en las que la mente autista se expresa. Ser como eres es una manera desviada de ser, se advierte como subtexto.
5. El funcionamiento de la mente autista no es entendido como un proceso ligado a un neurodesarrollo atípico donde las dificultades vienen de la falta de adaptación de los entornos y la sociedad neurotípica y no al revés.
6. Este tipo de concepción respecto del autismo no da cuenta de los talentos y potencialidades de esta neurominoría, la cual contribuye de manera decisiva en los campos de la tecnología, la ciencia y las artes. Así, perpetúa y profundiza los prejuicios y la estigmatización hacia esta comunidad.
7. Un manual psiquiátrico no es el lugar para referirnos al autismo. No se necesita patologizar a los sujetos para brindarles los apoyos y adaptaciones que se requieren. Esto es contrario a todo marco de derechos y de justicia social.

Cuando usted mira a su hijo, hija, amigo, amiga, novio, novia, alumno, alumna, autista… ¿con qué lenguaje piensa en él? ¿Con qué lenguaje lo hace vivir en las significaciones de este mundo compartido? Con el lenguaje podemos ofrecer habitar una casa, con el lenguaje podemos marcar el destierro: hacemos existir o morir.

2 comentarios sobre «Hablar del autismo fuera de la patología.»

  1. Muchas gracias Carmen por compartir conmigo y animarme a escribir este texto.

  2. Hilda

    Muy interesante el artículo. Y nos hacer ver y comprender que el DSM 5. No es único, determinante y certero humanamente. Ya que no hay manual o método que describa lo «norma» y «anormal». ¿Quien tiene la claridad y certeza de lo «normal» y «anormal»? Posiblemente nos hemos inventado esas etiquetas.
    Estamos en un mundo, planeta inventado, creado para quien?

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