En este proceso de vacunación para personas autistas en el Perú, es bastante frecuente saber y atender denuncias de negativas o discriminación en el acceso a la vacuna. Las causas van desde no llenar un certificado médico que acredite la condición (cuando todas las normativas señalan la validez de otros documentos de verificación) o «no parecer autista» (en una mezcla de desconocimiento, prejuicio y capacitismo). No es infrecuente, entonces, escuchar a muchos familiares y personas autistas señalar, cuando pueden vacunarse sin ningún problema: «¡qué suerte que tuvimos!».

La suerte. En el día a día típico está reservada acaso al mundo de los horóscopos o amuletos; a una feliz coincidencia hacia algo que no se esperaba. Cuando reemplaza al derecho, sobreviene la deriva del azar: «a su suerte».

Las personas autistas suelen vivir gobernados por la «suerte». Depende de la «suerte» el acceder a una detección e intervención adecuadas; es una «suerte» encontrar una escuela que no haga difícil su ingreso; una «suerte» que el docente de ese año esté interesado en adaptar contenidos; por «suerte» se aplica un programa de inclusión educativa; verdadera «suerte» de encontrar un centro de estudios superiores o universitario que apoye sus procesos de aprendizaje; maravillosa «suerte» de encontrar un trabajo y el colmo de la «suerte» que sea un espacio de trato amigable y justo.

La «suerte» de acceder a la salud, educación y al trabajo.

¿Hasta cuándo seguiremos normalizando el reemplazo de la «suerte» por el cumplimiento de los derechos? El capacitismo, aquella discriminación hacia las personas que se conciben como discapacitadas, ha inoculado en cuidadores y las propias personas autistas que lo que les corresponde por derecho humano es un «favor», sujeto al capricho o al azar, y depende de la «buena suerte» ser tratados como ciudadanos plenos.

Acabar con el gobierno de la «suerte» se conjura afirmando: «es mi derecho». Porque soy autista, tan ciudadano como ustedes y mi vida está aquí para ser habitada con dignidad en todo momento.

Un comentario sobre «El autismo y la suerte.»

  1. Alejandra Vera

    Gracias por poder expresar con claridad lo que tantos padres y personas con autismo vivimos cada día, la burocracia y el tiempo también están en juego, porque no idear un proyecto en el que la carrera de docente brinde información, una materia que pueda preparar a los docentes para estar al tanto , estar informados, puedan colaborar en una integración y no mirar para otro lado esperando la llegada de esas dos horas miserables que aporta la educación especial dentro de una integración. Estamos muy lejos de la inclusión real cuando todo el tiempo se transmiten las diferencias . Gracias

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