En los últimos años, el uso de aceite de cannabis (cannabidol o CBD) se ha incrementado en personas autistas para tratar convulsiones epilépticas. Hace poco la FDA aprobó un compuesto llamado Epidolex para tipos de epilepsia poco comunes y severas.

En una reciente edición de Spectrum dedicada al tema del uso del cannabis en personas autistas, se advierte que más allá de su uso en la coocurrencia de epilepsia, disponemos de poca evidencia para otro tipo de usos. Muchos cuidadores o autistas adultos lo usan para tratar el insomnio, el dolor crónico y la ansiedad, principalmente. Dos metaanálisis recientes (Cannabinoids for People with ASD: A Systematic Review of Published and Ongoing Studies y Current state of evidence of cannabis utilization for treatment of autism spectrum disorders) apuntan también a ello: más allá de la eficacia en el tratamiento de convulsiones, disponemos de poca evidencia de los riesgos y beneficios en su uso para otras problemáticas. Es decir, la evidencia aún es anecdótica y dependerá de cada persona en particular.

Por otro lado, sin menospreciar sus probables beneficios, está de moda y muchos empiezan a justificar su uso genérico «para» el autismo. Esto debe quedarnos claro: ¿para qué estamos usándolo en tal persona y qué efectos esperamos? El autismo no es una enfermedad, así que su uso debe ser estrictamente para dificultades médicas que se asociadas, no «por» el autismo. Muchos lo conciben como una panacea y esto puede distraernos de aspectos fundamentales como los apoyos y ajustes razonables que deben darse en todo entorno donde se desenvuelva la persona autista, acorde con sus necesidades específicas.

Otro tema importante es la calidad del aceite a utilizar y la probable presencia de THC (el componente psicoactivo de la planta de marihuana). Es importante que los profesionales que lo prescriban tengan en cuenta de los pros y contras luego de una análisis riguroso de las dificultades que afronta cada persona autista, den información detallada y recomienden productos que hayan pasado por controles adecuados.

Repitámoslo: las personas autistas no necesitan de aceite de cannabis en razón de su autismo. Lo requieren cuando hay alguna coocurrencia que lo amerite. De ellas sabemos que funciona para muchas formas de epilepsia. Para temas de insomnio, autolesiones, dolor crónico, etc., no tenemos datos suficientes y deberá evaluarse particularmente, analizando los beneficios y posibles riesgos.
El autismo es un espectro y cada intervención ha de ser única como únicos son las historias de vida y sus entornos.

Deja tu comentario

catorce − cinco =