La pornografía cosifica los cuerpos, los priva de alteridad para volverlos mercancía, para negociarlos como objetos de consumo. «Porno inspiracional» es un concepto creado por la activista discapacitada Stella Young, para denunciar cómo las vidas de las personas discapacitadas son cosificadas para ser consumidas como historias «inspiradoras». Todos hemos recibido alguna vez un video o reflexión sobre cómo alguien discapacitado ha logrado sus metas y debería servir de estímulo para realizar las nuestras (o quejarnos menos).

En este orden de ideas, muchas veces se hace del autismo un producto con el cual poder convivir para librarnos de empatizar realmente, para mirar a otro lado respecto de sus necesidades reales, para no concederles una humanidad en donde vernos reflejados, en la que puedan reflejarse. Los autistas no son “seres de luz”. No están en este mundo (ni han sido “enviados”) para “enseñarle” algo a sus cuidadores o al resto de la sociedad. No son “niños índigo” ni ningún estado superior de la evolución humana.

Sus vidas (o cómo se sobreponen a los obstáculos sociales) no son “inspiradoras”. No son “ejemplo” para neurotípicos desganados. Sus vidas son sus vidas y requieren de lo necesario para ser habitadas plena y dignamente.

No son “eso” que se quiera bajo la magia, un misticismo a la moda o el marketing. 
No son la “enseñanza” que alguna entidad ha enviado, suavizando la “carga” o “sentencia” frente al niño neurotípico que debió llegar. 
Tampoco seres “más evolucionados”, para no reconocer que no sabemos (y tampoco buscamos) cómo entenderlos, cómo entendernos. 
No son el afiche que alguien pueda poner en sus cuartos para decirse “sí puedo”.

Sus vidas, antes que enseñar o inspirar, ponen de manifiesto, testimonian con su solo vivir, el prejuicio, la discriminación, la falta de ajustes y de diseños; la hipocresía de una sociedad que pretendiéndose “normal”, en vez de corregir sus taras, prefiere volverlos un producto contra la mala conciencia que ella misma produce. 
Pocas perversidades mayores que poner en un pedestal a quien necesita de apoyos; justamente, para no dárselos. Y hacer de la dignidad una anécdota. De la justicia, autoayuda.

Deja tu comentario