A la hora del atardecer (autista).

Ser un trozo de tarde 

donde el sol

sin tropiezos

ni reclamos 

arremolina líneas

tragadas al mar.

Un punto de una recta
sumida

desbocada e imposible

en cada atardecer 

de todo atardecer que existe

cuando aún lo observas y tus manos

fingen su tibieza.

En esta hora precisa,

precisa:

cuánto brillo permites

descubres

para tu vida autista

mientras la brisa revienta 

a dentelladas 

en cada lado y zumban los destellos  anunciando 

incontables silencios de sal.

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