Amor autista y Amor atencionalmente divergente.
Cuando empecé a trabajar como psicólogo clínico, el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad eran “diagnósticos excluyentes”, es decir, en los papeles no podía colocarse dicha coocurrencia; tales eran los criterios del DSM-IV. En la práctica, la historia era diferente: quienes teníamos relación habitual con autistas sabíamos de la frecuente dualidad…







