La «normalidad» discapacita.
Hace un tiempo atendía a unos padres cuyo hijo, junto con la identificación de autismo, había obtenido, además, la de «discapacidad mental leve»: un muchacho de 9 años, de mirada viva e inquieta, curioso y vital. Para él, el futuro —les habían explicado— no era promisorio. Algún día tendremos, les expresaba, un manual de orientación…



