Los molinos y la razón.
En el capítulo VIII, desoyendo las prevenciones de Sancho, don Quijote acomete contra los treinta y pocos desaforados gigantes, embistiendo con la lanza el aspa del primer molino y siendo lanzados, caballo y caballero, por tierra. Sancho le recrimina: «¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran…


